Julio Preciado, uno de los intérpretes más queridos de la música regional mexicana, reveló una etapa muy difícil de su vida que pocos conocían. El cantante contó que, por su adicción al juego, llegó a sacar tarjetas de crédito, pedir dinero prestado y empeñar sus cosas. Con la sinceridad que lo caracteriza, dejó claro que hoy se arrepiente por el impacto que esto tuvo en su vida personal.

¿Qué fue lo que Julio Preciado cambiaría de su vida?
El intérprete de “Pena tras pena” aseguró sentirse agradecido por haber disfrutado su vida al máximo, incluso antes de enfrentar sus dificultades de salud, entre ellas su trasplante de riñón. Sin embargo, afirmó que si pudiera borrar algo, sería la ludopatía. Recordó que esta adicción lo llevó a acumular fuertes deudas y a recurrir a objetos personales y a personas cercanas para salir adelante.
“Pienso que la ludopatía la dejaría de lado porque yo creo que fue el tiro de gracia para Julio Preciado conocer la ludopatía”, relató durante un encuentro dirigido a mujeres. Además, describió lo difícil que es esa etapa cuando ya se está enganchado: “La verdad se siente bien feo cuando sacas las tarjetas de crédito, pides prestado, empeñas, vendes, malbaratas tus cosas”.
¿Por qué la ludopatía es tan difícil de controlar?
Más allá del testimonio de Julio Preciado, especialistas explican que la ludopatía es la incapacidad de resistir el impulso de jugar y puede derivar en graves problemas de dinero, pérdida del empleo y daño a las relaciones familiares. Señalan que el cerebro reacciona ante este impulso de forma similar a como lo hace en personas con adicción al alcohol o a otras sustancias, ya que el juego provoca un aumento repentino de dopamina. Por eso, historias como la del cantante ayudan a visibilizar que se trata de una condición real y que pedir ayuda es el primer paso.
RESUMEN
- Preciado confesó su adicción al juego
- Sacó tarjetas de crédito y pidió prestado
- Empeñó y malbarató sus pertenencias
- Dice que la ludopatía fue su peor golpe
- Solo cambiaría esa etapa de su vida
- Especialistas la ven como una adicción real














