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¡Una gran mamá!

Sin duda la fallecida cantante Jenni Rivera “La Diva de la Banda”, siempre fue una mujer muy abierta con sus admiradores. Pero sobre todo una gran mamá.

Sin embargo, hay aspectos que no conocías de ella

Aquí algunos:

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Quiso cambiar de nombre

Su primer nombre era Dolores y en alguna ocasión pensó en cambiárselo, porque sintió que tenía algo que ver con las tragedias que marcaban su vida.

 

En familia no bebía alcohol

Aunque en sus conciertos era común verla echándose sus tragos y brindando con el público, por regla general no tomaba en su casa.

 

Prefería a los niños que a las niñas

De pequeña elegía montar bicicleta, realizar actividades al aire libre y pasar el tiempo con niños, en vez de niñas.

 

En su adolescencia no fue vanidosa

De jovencita era considerada el patito feo de su escuela, pero esto nunca le importó, porque la vanidad no era algo que estuviera en ella.

 

Sus ídolos eran Whitney y Celine

Siempre escuchaba música de Celine Dion y Whitney Houston. Fueron ellas quienes se convirtieron en sus ídolos antes de saltar a la fama.

 

Ponía a sus hijos a trabajar desde jóvenes, como a ella le tocó

Si bien era dueña de una gran fortuna, en varias ocasiones hizo que sus hijos vendieran cosas en el mercado de las pulgas de Los Ángeles, California, para que entendieran el valor del trabajo.

 

No terminaba su rutina de ejercicios

Odiaba ejercitar su cuerpo y cuando hacía muchos minutos en la caminadora, dejaba su entrenamiento de lado.

 

Tiene un día oficial

El 6 de agosto es su día oficial en Los Ángeles, pues el 6 de agosto del 2010 recibió un reconocimiento en esta ciudad, tras ser nombrada vocera de la Coalición Nacional Contra la Violencia Doméstica. Se decretó que cada año, en esa fecha, se celebraría el Día de Jenni Rivera.

 

Fue la primera latina en llenar el Nokia

El 7 de agosto del 2010, se convirtió en la primera artista latina en agotar el boletaje de su concierto en el famoso Teatro Nokia, de Los Ángeles. Faltando poco para subir al escenario tuvo problemas con su vestido, al cual se le hizo un descosido.

 

En el 2008 empezó a escribir su autobiografía

Siempre quiso ser escritora y aunque no se le daba muy fácil, desde el 2008 empezó a escribir su autobiografía, titulada ‘Vida loca’, de la que alcanzó a escribir varios capítulos en cuatro años.

 

Más dientes que el resto de la gente

Aunque no es muy común y sólo ocurre un caso entre un millón, en vez de tener cuatro muelas del juicio (las cordales), Jenni tenía ocho.

 

Que todo lo que tenía a su lado derecho era más grande

Aseguraba que, aunque la gente no lo notara, ella tenía todas las partes del lado derecho de su cuerpo más grandes que las del izquierdo.

 

 

Tenía sus botas de la suerte

Aunque poseía un gran número de calzado y sentía fascinación por distintos estilos, para sus presentaciones, tenía unas botas que creía le daban suerte. “Son con las que mejor me muevo… Me mando a hacer ropa sólo para que me combinen. No sé cuántos shows habré hecho con ellas”.

 

 

Se prestaba los zapatos con sus hijas

Tenía una relación cercana con sus tres hijas, y lejos del espectro de superestrella, entre ellas se prestaban la ropa. Pero en particular en su clóset, sus herederas encontraban los complementos perfectos para sus atuendos. De hecho, los tacones que usó Jacqie en su boda fueron los mismos que Jenni llevó cuando se casó con Esteban Loaiza, en el 2010.

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